¿Qué hay de nuevo en la «emergencia climática»?
España declaró la emergencia climática en enero de 2020. Mi equipo me preguntó qué cambiaba exactamente respecto a antes. Esa pregunta merece una respuesta clara.
Llevaba unos días pensando que, desde la Cumbre del Clima de 2019 celebrada en Madrid, no había vuelto a escuchar nada sobre Greta Thunberg. Justo entonces leí que España iba a declarar la emergencia climática.
Reflexionaba sobre el papel protagonista que esta joven sueca ha representado en la visibilización de un problema que lleva anunciándose desde hace ya décadas.
El 21 de enero de 2020, el Gobierno de España declaró la emergencia climática. Cuando lo comenté con el equipo donde estoy actualmente destinada, alguno de ellos me preguntó, con sorpresa: ¿qué quiere decir?, ¿qué ha cambiado respecto a antes?, ¿es lo mismo cambio climático que emergencia climática?
Aclarar estas ideas es lo que me ha animado a escribir este breve artículo. Vayamos paso por paso.
¿Es lo mismo cambio climático y emergencia climática?
Se piensa que el cambio climático comenzó hace unos 180 años, aunque no fue hasta los años 80 del siglo pasado cuando el asunto alcanzó a la opinión pública: tras la creación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), la publicación continuada de evaluaciones e informes sobre el estado de la cuestión y la cobertura mediática de grandes desastres de origen natural.
El cambio climático es un diagnóstico que sufre el planeta —y quienes lo habitamos—, vinculado a causas y efectos complejos: la emisión de gases de efecto invernadero, el aumento de la temperatura media de la Tierra y la subida del nivel del mar.
La Tierra ha sufrido cambios climáticos a lo largo de toda su existencia. Lo verdaderamente preocupante ahora es la velocidad con la que se está produciendo este cambio, exacerbado por la actividad humana. Nuestras prácticas de producción y consumo generan emisiones que lo aceleran. Y este, a su vez, crea una serie de efectos interconectados que agravan algunos de los grandes problemas del planeta —sequías, pobreza, migraciones, conflictos—. Abordar el cambio climático supone, por tanto, abordar también esos retos.
El consenso entre la comunidad científica ha sido cada vez mayor. Sin embargo, el tema no se ha percibido socialmente de manera similar hasta hace poco, y los medios de comunicación han tenido una gran responsabilidad en ello. Ahora, tres décadas después y gracias a las evidencias científicas y a la presión social, el cambio climático se ha convertido en prioridad en las agendas políticas.
El cambio climático es el diagnóstico. La emergencia climática es la decisión de actuar.
Qué significa declarar una emergencia
La emergencia climática es una respuesta a años de investigación y a un consenso científico e internacional generalizado sobre las posibles consecuencias del cambio climático. Unas consecuencias —más sequías, más inundaciones, olas de calor extremo— que pueden volverse irreversibles si no se actúa con celeridad.
Una emergencia es un asunto que requiere atención especial y debe resolverse lo antes posible. Anunciar que el cambio climático es una emergencia significa que gobiernos, sector privado y ciudadanía debemos eliminar —o reducir, para los más conservadores— los factores humanos que lo favorecen.
Desde el IPCC se señala que se necesitan cambios urgentes en la economía y en la forma de producir y consumir bienes y servicios. Yo apuesto por la comunicación para el cambio de conductas y la incidencia política como herramientas básicas e imprescindibles para conseguirlo.
En esta apuesta por la comunicación no hay duda de que Greta Thunberg se ha convertido en embajadora de un mensaje claro, que ha influido en la proclamación de la emergencia climática. El planeta y sus habitantes tenemos mucho que agradecer a esta joven activista.
La responsabilidad ahora es de todos. Actuemos.
La comunicación cambia conductas. Y las conductas, resultados.
Si trabajas en incidencia política o comunicación para el cambio de conductas y necesitas medir su impacto real, hablemos.
Trabaja conmigo